El Presidente Gustavo Petro sabe lo que muchos otros, que pero se niegan a admitirlo: el polémico barranquillero Armando Alberto Benedetti Villaneda es, por ahora, quizás el único político en capacidad de salvar las reformas que necesita el Gobierno del Cambio.
Para ello lo nombró ministro de Interior, como epílogo temporal de la tormenta que se desató a comienzos de enero, cuando un Consejo de Ministros terminó en rebelión de funcionarios y en la solicitud de Petro de que todos renunciaran, aunque fuera de manera protocolaria. Unos 25 lo hicieron…
Casi todos los ministros parecieron estar de acuerdo en que no aceptaban a Benedetti como jefe del gabinete ni a trabajar con él, aunque el presidente lo exigiera.



