Después de siglos de tensiones sociales, el norte del Cauca parece haber encontrado una vía definitiva hacia la convivencia pacífica y el desarrollo económico de las comunidades indias, negras y campesinas de la convulsa región.
Delegados del Gobierno, de la poderosa industria azucarera, de la empresa privada, de comunidades aborígenes y de negros, firmaron un Acuerdo por la defensa de la vida, el territorio y la convivencia.
El pacto pretende poner fin a décadas y décadas de conflictos sangrientos por el uso de la tierra.



