Maduros e inmaduros dirigentes del partido Alianza Verde (AV) adoptaron un tigre y creyeron haberlo domesticado, si no matado.
Pero, hoy, en apariencia líderes, pero, en cierto modo, aculillados, temen que la piel de ese tigre se los puede comer vivos a todos.
Y, todo parece indicarlo así, no estén faltos de razón: saben muy bien de lo que puede hacer el animal que ha convivido con ellos en los últimos meses.



