Ilva Myriam Hoyos Castañeda llegó al ministerio de Educación en reemplazo de la exfiscal Viviane Aleyda Morales Hoyos. Tanto predecesora como sucesora fueron nombradas en la Patria Milagro para dar a todas luces la batalla cultural más regresiva contra derechos y libertades en la educación pública nacional.
Viviane Morales fue exfiscal en el gobierno de Juan Manuel Santos. Fue echada del cargo luego de usar su capital político dentro de la Fiscalía para impulsar un referendo en contra del aborto. Esa, y el hecho de beneficiar a su esposo, Carlos Alonso Lucio, fueron los dos escándalos más grandes de la administración Morales.
En las 3 semanas que duró como ministra de Educación, el único hecho resaltable de Morales, para mal de la educación pública, fue expedir un borrador de Decreto que busca tercerizar la contratación en la educación pública, violando derechos laborales de los docentes.
Además, el proyecto buscaba aumentar la participación de ‘colaboradores’ en la construcción de los proyectos educativos nacionales. Este hecho buscando que iglesias y confesionarios para tener más virtudes dentro de la educación de los jóvenes en Colombia.
Las taras sobre el aborto son uno de los vínculos más estrechos entre las dos ministras. En el caso de Myriam Hoyos, la penalización del aborto ha sido una de las banderas que más ha enarbolado la abogada. Esta lucha permanente contra los derechos reproductivos de las mujeres le han traído escándalos y problemas, incluso, en la Corte Constitucional.
Hoyos Castañeda es jurista de la Universidad del Rosario y doctora en Derecho de la Universidad de Navarra, en España. Su trayectoria le sirvió para aterrizar en juzgados y casos de los familiar. Como casi todos los conservadores y fanáticos religiosos, Hoyos usó la carta de protección a los niños (pues el término niñas cada día está más censurado en Colombia) y a la familia tradicional.
Durante su carrera, protagonizó fuertes choques con la Corte Constitucional. El principal se dio en medio de la despenalización del aborto. En 2006, Hoyos defendió a capa y espada las normas en ese momento vigentes para penalizarlo.
Argumentó en su momento que no existía un derecho constitucional con el aborto, que debía protegerse la vida, que la autonomía de la mujer sobre su cuerpo no existía luego de la concepción y que las condiciones de la madre debían considerarse independientes de la vida del feto.
La pelea no le dio frutos, pues en la Sentencia C-355 de 2006, la Corte despenalizó el aborto en sus tres causales iniciales. Esta decisión fue causal de una demanda de nulidad por la hoy ministra de Educación, acción que rápidamente fue desechada por la justicia.
Sus años de trabajo le sirvieron para terminar trabajando con el ultraconservador Alejandro Ordóñez, exprocurador general. En la Procuraduría, Myriam Hoyos se fue como procuradora delegada para la Defensa de los Derechos de la Infancia, la Adolescencia y la Familia.
En la Procuraduría, al igual que en el pasado, Myriam Hoyos se fue de frente contra la justicia, tratando de poner su acérrima ideología por delante de la Constitución. Una columna de María Jimena Duzán, publicada en la Revista Semana en 2012, resume perfectamente el contexto de la época:
“Desde que fue nombrada por Alejandro Ordóñez como procuradora delegada para la Familia se ha caracterizado por imponer su credo religioso por encima de las sentencias de la Corte Constitucional. Extralimitándose en sus funciones, cerró la Clínica de la Mujer, del entonces alcalde de Medellín Alonso Salazar, por considerar que eso incentivaba a las mujeres a la práctica del aborto, a sabiendas de que la ley lo permite en tres casos específicos. Demandó penalmente a Mónica Roa porque ella y 1.201 mujeres interpusieron una acción de tutela al ver vulnerado el derecho a la información por parte de los funcionarios de la Procuraduría en materia de los derechos sexuales y reproductivos de la mujer.
Como si esto fuera poco, la doctora Hoyos también demandó a los magistrados de la Corte Constitucional Humberto Sierra Porto y Luis Ernesto Vargas por haber concedido una tutela a favor de una mujer que quiso interrumpir su embarazo por cuenta de una de las tres causales que permite la ley, pero que fue rechazada por las EPS alegando libertad de conciencia. Durante el trámite de la tutela, la mujer se practicó el aborto y la Corte fue mas allá y, para proteger a la peticionaria, ordenó investigar a las EPS y le impusó a la Procuraduría la tarea de hacer una campaña pedagógica en los tres casos en los que se permite el aborto. La doctora Hoyos, en lugar de cumplir las tareas impuestas por la Corte, denunció penalmente a los dos magistrados por no haber denunciado a la mujer por asesinato. Ahora la doctora Hoyos, si llega a la Corte Constitucional, estará sentada al lado de quienes denunció penalmente. ¡Qué tal!”.
La batalla entre Mónica Roa y Myriam Hoyos acabó en la Sentencia T-627 de 2012. Allí perdieron por duplicado los fanáticos religiosos al mando de la Procuraduría.
Además, dentro de ese proceso, se descubrió que Hoyos difundió mentiras reiteradas sobre varios temas relacionados al aborto, el misoprostol, la anticoncepción de emergencia, el alcance del derecho a la interrupción voluntaria del embarazo y la educación sexual.
Finalmente, la hoy encargada de la educación nacional, tuvo peleas con funcionarios de varios gobiernos. Primero, en 2015, con la ministra de Educación Gina Parody, por la conformación de trabajo para el Programa de Alimentación Escolar (PAE).
Luego, tuvo una pelea de egos con el exfiscal General Eduardo Montealegre por solicitudes de investigaciones relacionadas con violencia sexual, que debieran pasar de la Fiscalía a la Procuraduría. Información que Montelaegre se negó a compartir.
Este expediente, corto en su avezado actuar, es un resumen de quien a partir de hoy llegará a manejar uno de los ministerios más sensibles para el progreso de Colombia. Hoyos llega suplicando mejor fortuna que su predecesora, aunque seguramente seguirá con la endeble política que Viviane Morales haya alcanzado a adelantar en la Patria Milagro.