Es un sicópata

Sr. Malajunta

¿Hacer referencia a la salud mental de un presidente latinoamericano?

Por, por favor, ¿cómo alguien se atreve?

¿Sugerir que es un sicópata? ¡Por Dios!, horror de horrores…

Pero es que hay cada ejemplar…

Veámoslo desde el punto de vista cognitivo.

¿Considera que su presidente tiene una autoestima y una sensación de omnipotencia realmente exageradas? Entonces, su presidente tiene rasgos sicopáticos. Puede ser un sicópata, si este rasgo se asocia a otros...

¿Su presidente busca siempre su satisfacción, demuestra desprecio por los demás y por sus motivaciones y derechos? Puede ser un sicópata.

¿Demuestra desconfianza hacia los demás y les interpreta maliciosamente sus acciones? Puede ser un sicópata.

Desde lo afectivo:

¿Demuestra superficialidad (p. ej., lanzando besos al público mientras saluda a dos manos, y de inmediato se ausenta), carece de remordimiento, culpabilidad y empatía? Puede ser un sicópata.

¿Maneja la ira de manera inadecuada, con reacciones desproporcionadas (gritos estentóreos, gestos de fuerza y violencia? Puede ser un sicópata.

En lo relacionado con sus rasgos interpersonales:

Su presidente ¿manipula a través de habilidades seductoras y persuasivas? Puede ser sicópata.

¿Es dueño de gran locuacidad y encanto superficial, con mucha capacidad verbal y habilidad para manejar ideas? Puede ser…

¿Tiene su presidente propensión a la mentira y genera escasa fiabilidad” También puede ser sicópata.

También puede ser un sicópata su presidente si sus rasgos conductuales se caracterizan por una constante necesidad de estímulos, incapacidad para cumplir compromisos o asumir responsabilidades en lo laboral, lo familiar y lo social; necesita de gratificación inmediata, se comporta de manera recurrente con crueldad, manipulación y sadismo (matar gatos., p. ej.), y tiene un estilo de vida parasitario y dependiente de otros…

Y, si rechaza las normas, leyes, convenciones  y mandatos acostumbrados, no hay duda: es un sicópata, si presenta otros rasgos, como el de suponer que lo único válido es lo que él decide.

Es claro que los sicópatas no son necesariamente violentos. Pero, sí, de cuidado. Es decir, son peligrosos, aunque nada tengan que ver con el mundo delictivo.

Algunos sicópatas son normalmente funcionales y socialmente exitosos. Pero, sin duda, son los pocos.

Si su presidente no deja dudas de que jamás siente culpabilidad por los hechos y situaciones que genera o protagoniza, y claramente se percibe que no siente remordimiento ante el sufrimiento ajeno, no hay duda: su presidente es un sicópata.

Cuando en una persona se dan, de manera simultánea, características muy marcadas, como su falta de empatía, su incapacidad para aceptar y adaptarse a las normas, incluidas las legales de más alto nivel y, además, sus comportamientos son manipuladores, esté seguro: esa persona es sicópata.

Y, si esa persona es su presidente, entonces, a usted lo gobierna un sicópata.

Y si su presidente es así, su presidente puede ser un peligro no calculado.

Y si él considera que personas como Donald Trump merecen ser imitadas y sus políticas replicadas, el peligro es mayor.

Y si el presidente de su país, además de las otras señales, cree que Israel y sus gobernantes tienen la razón para invadir a países vecinos y robarles territorio, y nada le importan las vidas de miles de niños bombardeados hasta aniquilar la niñez palestina, lo mejor que puede hacer, antes de pagar escondites, es correr.

Rápido y lejos y sin mirar atrás…

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