Con 3 revoluciones fundamentales, Iván Cepeda presentó oficialmente su plan de Gobierno si es elegido presidente por la mayoría del pueblo para el periodo 2026-2030. Con 118 páginas y más de 80 propuestas, Cepeda resaltó de manera clara todos los propósitos que busca fortalecer en materia social, económica, política y cultural durante el segundo Gobierno del Cambio.
El documento, que ya es público, respalda otro plan de gobierno temporal que adjuntaba sus discursos de campaña en la plaza pública. Ambos documentos son coherentes con la campaña de la vida.
INTRODUCCIÓN
Las Tres Revoluciones para hacer de Colombia una Potencia Mundial de la Vida constituyen una apuesta histórica por transformar las condiciones éticas, sociales, económicas y políticas sobre las que se organizó el país durante décadas. No se trata simplemente de un conjunto de reformas administrativas, sino de un proyecto nacional orientado a abrir un nuevo horizonte histórico para Colombia, capaz de superar la violencia estructural, la desigualdad, la exclusión, el abandono territorial y la degradación de la vida colectiva producida por años de neoliberalismo y captura mafiosa del Estado.
Estas bases programáticas parten también de los avances alcanzados durante el gobierno del presidente Gustavo Petro, buscando consolidar, profundizar y ajustar el camino ya recorrido en la recuperación de lo público, la democratización territorial, la defensa de la vida y la ampliación de derechos para millones de colombianos y colombianas. Al mismo tiempo, este programa constituye una invitación a construir un gran acuerdo nacional, plural y amplio, que permita desarrollar las reformas estructurales que requiere el país para superar décadas de exclusión y atraso. La concentración de la riqueza, la persistencia de un modelo económico improductivo y depredador de la naturaleza, las profundas desigualdades sociales, la macro corrupción, el debilitamiento histórico del Estado en amplios territorios del país y la profunda postración moral producida por décadas de violencia, clientelismo, individualismo extremo y mercantilización de la vida exigen transformaciones capaces de reconstruir la relación entre el Estado, la sociedad y las comunidades sobre nuevas bases de dignidad humana, justicia social, soberanía democrática y cuidado de la vida.
Las tres revoluciones constituyen precisamente esa hoja de ruta: una propuesta para acabar con la pobreza y la desigualdad, construir prosperidad para todas y todos, democratizar el poder, fortalecer la participación ciudadana y convertir al país en una Potencia Mundial de la Vida. La primera de estas transformaciones es la Revolución Ética, concebida como una respuesta estructural frente a la profunda postración moral que atraviesa la sociedad colombiana después de décadas de guerra, corrupción, exclusión y banalización del sufrimiento humano. Esta revolución parte de reconocer que la crisis nacional no es únicamente económica o institucional, sino también ética y cultural.
I: REVOLUCIÓN ÉTICA
La Revolución Ética también plantea una nueva relación con la naturaleza y con los territorios. Frente a un modelo extractivista que convirtió los ecosistemas en simples mercancías al servicio del lucro, propone una visión orientada al cuidado de la vida, la defensa del agua y la protección de la biodiversidad como pilares de un nuevo proyecto nacional. Esta revolución reconoce que no habrá verdadera transformación ética mientras persistan el hambre, la exclusión, el racismo estructural, la violencia patriarcal y el abandono histórico de amplias regiones del país.
Por eso sitúa en el centro de la acción pública a los sectores más empobrecidos, a los pueblos étnicos, a las mujeres, a las juventudes y a las víctimas del conflicto armado, reconociendo también la diversidad cultural y garantizando plenamente la libertad de cultos, de creencias y de pensamiento como principios fundamentales de una democracia plural y respetuosa de la dignidad humana. Entiende que la construcción de dignidad, justicia social y reconocimiento para quienes históricamente fueron excluidos es condición esencial para reconstruir el tejido social y moral del país y consolidar una sociedad basada en el cuidado, la solidaridad y la vida.
II: REVOLUCIÓN SOCIAL Y ECONÓMICA
La segunda gran transformación es la Revolución Social y Económica, orientada a construir un modelo de desarrollo productivo, diversificado, territorial y socialmente incluyente que permita superar las enormes desigualdades que marcaron históricamente a Colombia. Esta revolución busca superar un modelo económico basado durante décadas en la especulación financiera, el extractivismo, la precarización laboral y la concentración de la riqueza, que debilitó las capacidades productivas nacionales y profundizó las brechas sociales y territoriales del país.
Frente a ello, propone una economía al servicio de la vida, de la producción nacional y del bienestar colectivo, capaz de generar empleo digno, democratizar las oportunidades, fortalecer las capacidades productivas de las regiones y consolidar un tejido empresarial sólido y democrático, con especial apoyo a la mediana y pequeña empresa, a las economías populares y a las iniciativas productivas comunitarias que sostienen diariamente buena parte de la vida económica del país.
En el corazón de esta Revolución Social y Económica se encuentra la transformación territorial del país. La propuesta impulsa una verdadera revolución agraria que convierta a Colombia en una potencia agroalimentaria, fortalezca la economía campesina y garantice
soberanía alimentaria para millones de personas. Asimismo, plantea el fortalecimiento de la banca pública y del crédito productivo, el desarrollo de infraestructura para la integración regional, la democratización de la conectividad digital y el impulso a nuevas economías asociadas a la innovación, la transición energética y la bioeconomía. La apuesta es clara: pasar de una economía dependiente de la extracción y la concentración a una economía diversificada, sostenible y generadora de valor agregado desde los territorios.
III: REVOLUCIÓN POLÍTICA
La tercera transformación planteada es la Revolución Política y el Poder de la ciudadanía, concebida como una apuesta por democratizar profundamente el Estado y devolverle el poder al pueblo colombiano. Esta revolución parte de reconocer que buena parte de la crisis nacional tiene origen en la captura de las instituciones por élites políticas y económicas que utilizaron el Estado para reproducir privilegios, corrupción y exclusión social. Frente a ello, propone construir una democracia mucho más participativa, transparente y territorial, donde las comunidades tengan capacidad real de incidencia sobre las decisiones públicas y donde el poder deje de concentrarse en pequeños grupos políticos y económicos.
Al mismo tiempo, esta revolución plantea una transformación profunda de la justicia y de la relación del Estado con la ciudadanía. Busca garantizar acceso efectivo a la justicia para las mayorías, fortalecer la justicia territorial y avanzar hacia un modelo orientado a la reparación, la paz y la protección de los derechos humanos y la seguridad humana Asimismo, propone una política exterior soberana, latinoamericanista y comprometida con la paz global, la integración regional y la justicia climática. Se trata de construir un Estado mucho más democrático, cercano y legítimo, capaz de gobernar escuchando a las comunidades y reconociendo la diversidad territorial, étnica y cultural del país.
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