Si un muerto es una pérdida inmensa para la humanidad, trátese la víctima de quien se trate, 300,000 significan una hecatombe.
Es como si los habitantes de Riohacha o Sincelejo o Popayán desaparecieran.
Pues esa gran catástrofe de vidas colombianas es lo que, por falta de atención, han causado en 10 años las Entidades Promotoras de Salud (EPS), según denunció el presidente Gustavo Petro en el Consejo de Ministros público del martes en la tarde.



