En apenas 48 horas Santiago Peña Palacios pasó de ser el mandatario de Paraguay a ser un preso más, gracias a su oposición y parte del oficialismo.
Su crimen fue llevar a la virtual bancarrota al principal banco del Paraguay: Ueno Bank. Ueno Bank llevaba más de 50 años al frente de la gran banca de ese país, pero luego de la desastrosa mano de Peña pasó a ser un lastre dentro de la economía regional.
Ueno Bank contaba con 3 millones de afiliados dentro de los 6 millones de nacionales del país sudamericano. Unos registros maravillosos que tienen que ver con su capacidad empresarial, pero también con el ingreso de dineros públicos del Estado. La propuesta de Santiago Peña residía en permitir que Ueno controlara parte de los recursos que sostenían los derechos sociales de la Nación.
Hace algunas semanas, Ueno informó que su solvencia era menor al 50%, lo que sencillamente lo colocaba en una posición de crisis. Ante este hecho, el Banco Central de Paraguay anunció un proceso de investigación e intervención en Ueno. Hasta el momento todo el dinero de los ahorradores que desapareció, continúa sin dar señales de a dónde pudo haber ido.
En ese contexto interviene el hasta ayer presidente Santiago Peña. Peña fue accionista dentro del corporativo de Ueno hasta 2025, lo que generó en la opinión jurídica y pública un evidente conflicto de intereses.
El 3 de noviembre, la crisis se acentuó cuando el Banco Central de Paraguay cerró y bloqueo todo movimiento económico de Ueno. La crisis en desatada en apenas un día llevó al presidente Peña a renunciar al cargo por medio de un video en redes sociales y una carta enviada al presidente del Congreso.
El mismo 5 de noviembre, día de la renuncia, la oposición pretendía hacerle un juicio político al mandatario. La renuncia, si hubiera sido aceptada, habría permitido que Peña se pudiera ir y permaneciera con fuero especial de senador.
Para evitar ese salvavidas, en la sesión especial de la tarde, el Congreso decidió no aceptar la renuncia del mandatario, con el fin de someterlo al ya mencionado juicio político.
Acatar el juicio permitía que el presidente perdiera cualquier fuero especial que lo acogía. Y así fue. La sesión pasó de debatir la renuncia del presidente a avalar su destitución, con 44 votos a favor.
Luego de ser destituido, en menos de 12 horas, Peña fue arrestado por las autoridades y permanecerá en prisión domiciliaria hasta que se defina jurídicamente qué hacer con él.
Ante el Congreso juró Hércules Pedro Lorenzo Alliana Rodríguez. El político y empresario estará al frente de Paraguay hasta 2028, o hasta que otra crisis así lo defina.
En su discurso, Alliana ordenó que se tomen las acciones necesarias para refinanciar a Ueno y amainar la crisis económica que hoy afecta a más de la mitad de la población adulta paraguaya. No dijo cómo lo hará, ni qué pasó o pasará con los 850 millones de dólares de prestaciones sociales que el expresidente Peña depositó allí y que hasta hoy no aparecen.