A la desprestigiada y despistada María Corina Machado Parisca no la respeta ni su títere Edmundo González Urrutia.
Convencido por Machado de que es el presidente electo de Venezuela, y que debe comportarse como tal, González se cansó de que ella le prohibiera incluso hablar con los medios, y amaneció en Caracas pero anocheció en Madrid.
Y Machado solo se enteró cuando el Gobierno de Nicolás Maduro Moros informó públicamente que había concedido los salvoconductos necesarios para que el aburrido excandidato opositor viajara asilado a España.



