La Colombia trabajadora tiene desde el jueves una nueva consigna que, de seguro se seguirá escuchando de manera indefinida: “Ni un peso atrás”.
Es una imitación oportuna y muy gráfica del famoso grito histórico comunero de “Ni un paso atrás”.
La nueva consigna surgió durante la manifestación en apoyo del salario mínimo vital que suspendió el Consejo de Estado, y que presidió el presidente Gustavo Petro, que aprovechó para firmar un nuevo decreto que ratifica el incremento de 23,7 por ciento en el pago mensual mínimo que debe recibir cada trabajador colombiano.
Ese 23,7 por ciento equivale a dos millones de pesos (unos 540 dólares).
“No quise sobrepasarme”, dijo al anunciar la decisión ante miles de simpatizantes reunidos en la Plaza de Bolívar, en cumplimiento de condiciones exigidas por la Justicia, incluido un plazo de 8 días. “No nos echamos para atrás... Firmamos y se entrega al Consejo de Estado”.
La consigna surgió a gritos dentro de los miles de manifestantes concentrados en la Plaza de Bolívar de Bogotá, en forma simultánea con concentraciones similares en muchos lugares de Colombia.
Durante su discurso, Petro destacó de manera reiterada que esta es la primera vez, desde que se redactó la Constitución de 1991, en la que un decreto del salario mínimo incluye el concepto de “vital”.
El Gobierno ha respaldado el aumento en un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que le ha servido como base para calcular cuál sería el dinero suficiente, en promedio, para que una familia colombiana viva en condiciones dignas.
Sin embargo, se apartó de los criterios técnicos de una ley de 1996, según los argumentos del Consejo de Estado.
Según Petro, “en vez de tumbar todos los decretos que no fueron vitales, lo que hizo el Poder Judicial fue tumbar el único que dice ‘vital’, como ordena la Constitución”, y su reproche recibió una cerrada ovación popular, en especial cuando reafirmó los criterios de productividad, que añadió su decreto.
“Ustedes votaron por mí para cambiar las cosas”, explicó, “y yo lo he intentado, pero no es que haya podido hacer mucho”, dijo el presidente, en una crítica indirecta a los órganos de Justicia, que se han opuesto a reformas fundamentales del Gobierno.
Petro recordó que su reforma a la salud se hundió en el Congreso y que la pensional está en revisión , desde hace largas semanas, en la Corte Constitucional.
“Hemos tenido una especie de cerco, un muro de Berlín, para que no se apliquen las normas que pueden transformar a Colombia”, añadió.
Petro reveló, además y de manera enérgica, que en la Casa de Nariño, sede del Gobierno, que hay opositores a él.
“Me tengo que cuidar por los pasillos. Tengo que andar contra la pared (...). Dónde más desencantos he tenido ha sido en los pisos que rodean mi oficina”, dijo, y previó que estará feliz cuando acabe su mandato, en menos de seis meses.
“Voy a estar alegre, porque me pego una escapada que no se imaginan”, dijo.
“Quiero tener esta plaza llena el día que salga (...), pero para eso tenemos que volver a ganar el programa de gobierno”, resaltó, haciendo referencia a las elecciones legislativas del 8 de marzo, las presidenciales de mayo y el fin de su mandato en agosto.
Voten por quienes ustedes quieran, menos por los vampiros que se chupan la sangre del pueblo”, les pidió a los miles de manifestantes.