Dr. Polito
Colombia explica, muy gráficamente, que por el desayuno se adivina cómo será el almuerzo.
Y se puede afirmar, sin exageraciones, que hay mucho de cierto en esa manida sentencia popular.
Viene que ni mandada a hacer, para referirse a lo que pasa por estos días con la muerte de Germán Vargas Lleras.
La prensa hegemónica, toda la derecha y el llamado centro de la política, están hechas un mar de llanto y se deshacen en elogios, obvio, todos calculadamente desmedidos, por el difunto.
La coincidencia es general: además de estadista de estadistas, de padre de la política colombiana, Germán Vargas Lleras estaba excluido del santoral cristiano, porque fue demasiado santo.
Ni siquiera pasó por la católica etapa del beatificado. Vargas fue concebido, nació, creció y murió santo, santo, santo.
Al cielo, lugar exclusivo y excluyente, propiedad de los justos como él, en cuerpo y alma subió Germán Vargas Lleras
Todas las virtudes se empujaban unas a otras, buscando espacio dentro del corazón inmaculado de Germán, el man.
Para los no creyentes, para los que no tragan entero, para los que piensan, para los obreros y empleados, para los marginados, para los discriminados, en fin, para los pobres, sin embargo, Varguitas fue un ser despreciable.
Más que irascible, fue un hombre energúmeno, atrabiliario, clasista, abusador, discriminador, clasista, sulfúrico, gritón, soberbio a muy alto grado, clasista, sin escrúpulos, clasista…
Y corrupto. Inmoral y corrupto como pocos en Colombia.
¿O cómo calificar a alguien que, al frente de un cartel mafioso que llamó Cambio Radical y embadurnó de partido político, cobijó y protegió a los peores políticos colombianos, algunos de ellos. verdaderos criminales?
¿O es que resuma ética en cada letra la frase que le dijo al fallecido Rodolfo Hernández cuando este lo cuestionó por el respaldo a partidario a los corruptos?
“Ladrones y matones, pero que tengan votos”, fue la respuesta de la hoy sacrosanta alma, sentada por toda la eternidad a la derecha del Hijo. No del Padre, porque, pues, tampoco…
Y no a la izquierda, porque el amó la derecha, y mientras más al extremo, más la amó, con espasmos y todo lo concerniente…
Los criminales se han colado a todos los partidos en Colombia, y sus líderes, en muchos casos, no se han percatado de ello. Eso es excusable.
Pero jamás se podrá disculpar lo que Vargas Lleras hizo a plena conciencia, con toda la malicia y toda la intención de acunar a sus bandidos, mientras le dieran votos.
La aristocracia, la de verdad; los políticos (casi todos), los ricos ricos, también los de verdad; los clubmen, los dueños del Estado y de fortunas y de vidas, mejor dicho, “nosotros, la gente de bien”, mostraron el desayuno, y provocaron ganas de vomitar en los colombianos.
¿Imaginan cómo va a ser el almuerza, es decir, todo lo que se les ocurrirá a los gamonales de este platanal cuando, también en cuerpo y alma y en medio de clarines y salvas, el omnisciente, omnipotente y omnipresente capataz de El Ubérrimo regrese a la casa eterna de donde, en gran sacrifricio, vino a hacerse carnitas y huesitos para salvarnos?
Que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y otros, cuiden sus lugares. Con dos corruptos de marca mayor cerca y sus respectivas pandillas de buenos muchachos, a la Trinidad anfitriona todo se le pondrá color de hormiga.
Como se le puso a Miguelón y a Miguelín (según cierta palomita, él no tenía nada qué hacer en materia de candidaturas) y a la Cabal y a Juanma y a esos hijueputas jueces y fiscales y policías, y al marica al que le iban a romper la cara.
Si con el que acaba de viajar los millones de colombianos de a pie nos sentimos en deuda multimillonaria, ¿de dónde sacaremos para devolverle a El Gran dios, conocido en vida como El eterno presidente y El Gran colombiano, los tantísimos favores recibidos por razón de su absoluta magnanimidad?