El uribismo, con el Centro Democrático (CD) y el sub iudice Álvaro Uribe a la cabeza, se quedaron en un pasado que no pueden resucitar.
Insisten en meterles miedo a los colombianos con las viejas mentiras de que el presidente Gustavo Petro y el precandidato Iván Cepeda buscan convertir a Colombia en otra Venezuela mediante lo que ellos llaman castrochavismo.
No les han bastado cuatro años de Gobierno progresista para demostrarles que sus afirmaciones no tienen fundamento alguno y que su discurso está más que trasnochado.
Hoy, Colombia está cada día más lejos de parecerse al país vecino, con una economía sólida, con inflación y desempleo a la baja permanente, y con el dólar tan barato que ni siquiera causa risa el pronóstico baboso del ex vicepresidente Pacho Santos de que a pocos días de asumir Petro llegaría a COP 10,000.
La razón para resucitar fantasmas muertos y enterrados está en que Petro se atrevió a detener el empobrecimiento crónico de los hogares colombianos, con subsidios y apoyos mensuales y con el reajuste del salario mínimo.
En sus peroratas, además de calificar la decisión de Petro de populista, Uribe no sale de decir que el aumento “es una tragedia”, porque “después de que Chávez decretó alza del salario de 30 por ciento (…) los trabajadores quedaron en la ruina”.
Además, congresistas como Andrés Forero, cabeza de lista del Centro Democrático al Senado, hablan de una "venezolanización" de Colombia, pero Petro y sus ministros exponen que los resultados hablan "por sí solos", citando la reducción de la tasa del desempleo, que cayó al 7 por ciento, la más baja desde 2001.
El uribismo parece estar enrutado hacia la estrategia de mostrar similitudes entre Petro y el régimen venezolano.
Paloma Valencia, la candidata presidencial del CD, insiste en que este año se debe dar un vuelco hacia la derecha o la centroderecha, para frenar la "estatización" y el empobrecimiento del país.
Pero, de nada les ha valido a Uribe y su gente reiterar lo imposible de la venezolanizacio2n colombiana y de la toma castrochavista del poder.
Petro viene alanzando buenas mediciones de popularidad en las encuestas. Lo mismo Cepeda, quien sigue en el primer lugar de intención del voto.
Por ello, los uribistas reconocen en Iván Cepeda a su mayor contendor de 2026.
“En el elenco nos falta Cepeda, que quiere profundizar las reformas de Petro, llevar el país a la ruina, encantar a los trabajadores para llevarlos al matadero de la pobreza extrema”, dijo Uribe en Córdoba.