¿Tiene ideas nazis claras y de vieja data?
¿Tiene conocimiento de una cualquiera de las artes marciales, o de boxeo o lucha libre?
¿Odia a las personas de origen latinoamericano y a los negros?
¿Siente antipatía por los extranjeros, en especial si son orientales, de cualquier origen?
Importante: ¿está dispuesto a consumir anabólicos, porque así usted es más agresivo y puede golpear más fuerte?
Si a todo contestó SI y, además, habla algo de español o de inglés, a usted lo están buscando para ofrecerle un empleo en el que ganará de 4,500 a 6,000 dólares mensuales, y una prima de enganche de 30,000, que le pagarán durante el primer año (Solo haga cuentas en la moneda de su país…)
Será agente de Immigration and Custom Enforcement (ICE), la policía de inmigración y aduanas de Estados Unidos, y lo someterán a un curso de 47 días (porque Donald Trump es el presidente 47 de Estados Unidos)
Y podrá hacer carrera en el escuadrón de matones de Trump, con máscara permanente, para que no lo reconozcan; armado hasta los dientes y, obvio, gananando mucho más dinero.
Así, podrá incluso matar, sin razón alguna, con la seguridad de que tendrá inmunidad absoluta, tanta, como ninguna otra persona en Estados Unidos. Ni siquiera el presidente.
Y no importará si el muerto era ciudadano estadounidense con raíces en cinco o más generaciones atrás. En un caso así, bastará con que le explique a su superior que la victima se cruzó en su camino cuando iba tras un inmigrante irregular (En Colombia se afina más la explicación y se argumenta que la víctima se atravesó en el camino de las balas).
Si, por cualquier razón, alguien le pregunta cómo sabe si una persona es inmigrante irregular o no, puede o no contestar, o responder simplemente que a usted le pareció que ese malnacido era inmigrante irregular. Y punto.
Y puede añadir, o no, que usted creyó que el muerto, que comenzaba a cruzar la calle en el semáforo, a unos 50 o 60 metros, qué más da, venía a entorpecer su acción como agente federal de la ley, y tuvo que hacerle disparos de advertencia que, de malas él, le cayeron en el cráneo. Y será todo.
Quizás, en algunos casos, deba recitar que ICE es “la principal agencia de aplicación de la ley del Departamento de Seguridad Nacional, que mitiga las amenazas transnacionales y protege nuestra nación, nuestras comunidades, la inmigración legal, el comercio, los viajes y los sistemas financieros”.
Según el diario The New York Times, (NYT) en la práctica, Trump “ha convertido a legiones de agentes del ICE en una fuerza policial interna violenta e irresponsable, empoderada por reclamos de inmunidad para ejercer la fuerza contra ciudadanos estadounidenses e inmigrantes por igual”.
En sus esfuerzos por triplicar el número de policías de ICE el Gobierno adoptó estrategias de reclutamiento que parecen estar diseñadas para atraer a nacionalistas y supremacistas blancos, y usó un himno de ellos, We’ll Have Our Home Again (Tendremos nuestro hogar de nuevo) en un anuncio de reclutamiento.
Según muchos informes, el Departamento de Seguridad Nacional prefiere la capacitación de sus agentes antes que insistir en el cumplimiento de restricciones durante enfrentamientos potencialmente peligrosos. La administración Trump, según documentos judiciales, no aplica dichas normas y regulaciones en lugares como Minneapolis.
En lugar de eso, el departamento muestra a sus agentes un vídeo del consejero de seguridad nacional de Trump, Stephen Miller declarando: “A todos los agentes del ICE: Tienen inmunidad federal en el ejercicio de sus funciones. Cualquiera que los toque, intente detenerlos u obstruirlos comete un delito grave. (Usted) tiene inmunidad para ejercer sus funciones, y nadie —ni funcionario municipal ni estatal, ni inmigrante ilegal, ni agitador izquierdista ni insurgente nacional— puede impedirle cumplir con sus obligaciones y deberes legales. El Departamento de Justicia ha dejado claro que si los funcionarios cruzan esa línea y cometen obstrucción, conspiración criminal contra Estados Unidos o contra agentes del ICE, se enfrentarán a la justicia.
El 8 de enero, el vicepresidente JD Vance fue más allá y abrió aún más la puerta para los agentes de ICE involucrados en enfrentamientos violentos, declarando a raíz de la muerte a tiros de la defensora de inmigrantes Renee Good el día anterior: El precedente aquí es muy simple. Se trata de un agente del orden federal que participa en una acción policial federal. Es un asunto federal. Ese agente goza de inmunidad absoluta.
Bajo el gobierno de Trump, las cuentas en redes sociales de las agencias federales han acogido memes y citado obras nacionalistas blancos.
El 9 de enero, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por su sigla en inglés) publicó: "Volveremos a tener nuestro hogar", la letra de un himno del grupo neofascista Proud Boys y otras organizaciones nacionalistas blancas. Esta canción venía acompañada de un enlace para registrarse en ICE.
En agosto, compartió un cartel de reclutamiento de ICE con a frase "¿Por dónde, americano?", una aparente referencia al panfleto supremacista blanco "¿Por dónde, occidental?”, que argumenta que "la conciencia racial y la discriminación por motivos de raza son absolutamente esenciales para la supervivencia de cualquier raza... Por eso los judíos la apoyan tan fervientemente para sí mismos... y se oponen tan fervientemente a ella para nosotros, porque somos su víctima prevista".
Así como la administración está convirtiendo a ICE en un hogar acogedor para extremistas de derecha, ha erosionado las barreras a la violencia al debilitar la aplicación de las reglas y reducir el entrenamiento.
La jueza federal de Illinois Sara L. Ellis, reveló el alcance de la duplicidad, las mentiras y el abuso de poder manifiesto por parte de los funcionarios de ICE y del Departamento de Seguridad Nacional, con base en quejas de ciudadanos, durante una persecución a inmigrantes de Chicago.
Para el NYT, la sola idea de reducir el entrenamiento básico para los reclutas de ICE dure 47 días porque Trump es el 47º presidente indica lo en serio que lo toman.
Para el diario The Washington Post, “ICE planea una campaña de ‘reclutamiento en tiempos de guerra’ de 100 millones de dólares dirigida a ferias de armas y fanáticos militares para contratarlos”, mostró cómo el Departamento de Seguridad Nacional está buscando a aquellos que quieren subyugar y subordinar.
Drew Harwell y Joyce Sohyun Lee, periodistas del diario, scribieron que la administración está utilizando “anuncios dirigidos a personas que han asistido a peleas de la UFC, escuchado podcasts patrióticos o mostrado interés en armas y equipo táctico”.
DHS utiliza las redes sociales para atraer a posibles agentes del ICE, “con llamados a reclutas dispuestos a cumplir con su ‘deber sagrado’ y ‘defender la patria’‘ repeliendo a los ‘invasores extranjeros’.
Medios alternativos como Vox, Axios, Substack de Noah Smith y 404 Media— describen con gran detalle el creciente conjunto de pruebas que apuntan a una agencia federal fuera de control.
Algo muy grave: el uso de esteroides, tanto legales como ilegales, se ha vuelto cada vez más común entre los agentes del orden, aunque las pruebas y las medidas punitivas son muy poco frecuentes, a pesar de la amenaza de fuerza excesiva y violencia por parte de los funcionarios gubernamentales.
La Administración de Control de Drogas (DEA) describe los esteroides anabólicos como “variantes producidas sintéticamente de la hormona masculina natural testosterona que se utilizan en un intento de promover el crecimiento muscular, mejorar el rendimiento atlético u otro rendimiento físico y mejorar la apariencia física”.
En algunas personas, según la agencia, “el uso de esteroides anabólicos puede causar cambios drásticos de humor, mayor sensación de hostilidad, deterioro del juicio y mayores niveles de agresión (a menudo denominado 'ira por esteroides')”.
John Hoberman, historiador de la Universidad de Texas en Austin y autor de “Dopaje en uniforme: El mundo oculto de los policías que consumen esteroides”, describió los efectos del abuso de esteroides en el comportamiento policial, como inestabilidad emocional en hombres armados que pueden descargar su ira, irritación e impulsos agresivos, alimentados por las drogas, contra civiles. Los esteroides anabólicos atraen a hombres que se unen a las fuerzas policiales para lograr dominio sobre los demás.
Durante una entrevista telefónica, NYT le preguntó a Hoberman qué tan extendido está el uso de esteroides anabólicos entre las fuerzas del orden.
Mi impresión, dijo, tras haber cubierto esto desde 2005, es que está muy extendido. Hay 1,800 departamentos en este país y, que yo sepa, ninguno realiza pruebas. Los sindicatos van a protestar, porque es una invasión de la privacidad. Los jefes de policía no quieren atrapar a nadie.
¿Su estimación de uso generalizado se aplicaría al ICE?, preguntó NYT.
“Éste es el escuadrón de matones de Trump, por el amor de Dios”, respondió Hoberman.