Cambio Radical se despeña y parece caminar por la vía de la desaparición

Ausente, por enfermedad, Germán Vargas Lleras es una de las razones de la debacle de Cambio Radical.

Nació en 1997, con galanistas y otros descontentos con la Dirección Nacional Liberal, y desde entonces siempre ha estado en la derecha política, y vinculado a la corrupción y al clientelismo electoral desabrochado.

Y, aunque Germán Vargas Lleras no fue fundador, se vinculó a Cambio Radical (CR) para convertirse en la eterna cabeza visible de un partido asociado por la opinión pública más a las prácticas delictivas, por razón de muchos de sus congresistas, que a la corrección política.

Vargas hizo de CR un partido caudillista, y clientelista. Y, sin caudillo y sin burocracia, se derrumbó de tan manera estrepitosa que, todo lo indica, lo deja en el camino a su desaparición en el mediano plazo.

Quizás esa sea una de las principales razones para que, hoy, CR enfrente una verdadera hecatombe: está dividido, y perdió 11 de sus 28 congresistas, que su rival en la derecha, el Centro Democrático, capitalizó para evitar también su derrumbe, en lo que también contribuyó el surgimiento de Salvación Nacional, y la candidatura del radical ultraderechista Abelardo de la Espriella..

Otra razón para la debacle es la grave enfermedad de Vargas Lleras, que lucha contra el cáncer.

Una tercera causa es la desconfianza popular hacia un partido que ha visto cómo sus tenientes han ido a parar a la cárcel, por sus vínculos con el paramilitarismo y la corrupción.

Esta desconfianza en el partido se afianzó cuando Vargas viajó a Estados Unidos en busca de ayuda médica, luego de reiterar varias veces, en parte en defensa de su hermano, directivo de una EPS, que Colombia tiene el mejor sistema de salud del mundo.

Otra razón más es la falta de burocracia, que perdió cuando el liderazgo del partido se decidió por la oposición al Gobierno del Pacto Histórico.

El clientelismo fue, siempre, la base del electorado, en especial en sectores de la Costa Atlántica, donde este fenómeno es tan arraigado que, para muchas personas, es una forma de vida.

Ocho años atrás, nada más, CR fue una opción de Gobierno, cuando lanzó a Vargas a la Presidencia de la República.

Los 362,460 votos menos que en 2022, que obtuvieron los candidatos de CR al Congreso, llevaron a que dirigentes que creen tener alcances presidenciales, como el palmirano Carlos Fernando Motoa, quedaran tirados a la orilla del camino electoral.

Igual sucedió con la corrupta congresista araucana de origen venezolano Lina María Garrido, que aspiró a dejar la Cámara para ir al Senado, acaballada en ofensas permanentes, con procacidades y vulgaridades, hacia el presidente Gustavo Petro.

Motoa y Garrido obtuvieron solo 37,234 y 30,502 votos, respectivamente.

Al primero, los electores le cobraron su actitud corrupta de oponerse a normas para reglamentar las bebidas azucaradas, en razón a que su campaña la financiaron una fábrica de refrescos e ingenios azucareros del Valle. A Garrido, la vulgaridad y ramplonería en sus declaraciones, los gritos en las sesiones del Congreso, y los rumores de que tiene antecedentes que la vinculan con organizaciones armadas ilegales de Arauca.

Los resultados de la elección del 8 de marzo parecen indicar que el CR es, ahora, un partido regional, pues cinco de los siete senadores y cinco de los 12 representantes que logró salvar, son de la Costa Atlántica.

Allí está el famoso y corrupto Clan Char (Fuad, el jefe de la familia, fue fundador del partido), que, por primera vez en 30 años, no tuvo candidaturas propias para el Congreso. Sin embargo, el clan es la fuerza que mantiene a CR en vigencia, no solo en Barranquilla, sino en toda la región norte.

Hoy, el CR está dividido de manera irreconciliable, al menos por ahora. Ante la ausencia de Vargas, para que decida, un sector respalda a la uribista Paloma Valencia Laserna, y otro, al ultraderechista de la Espriella.

Sin Vargas, nadie decide más allá de sus propios intereses. La centralización del poder no parece concebible mientras Vargas viva.

La verdad es que CR es Vargas. Y como no está…

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