Los bombarderos del Gobierno de la Patria Milagro tendrán que afinar la puntería.
De no hacerlo, las víctimas civiles, como las de Catatumbo hace tres días, se contarán por docenas. O, incluso, por centenares.
Los primeros dos días de la ‘Patria Milagro’, como la bautizó el nuevo presidente de Colombia, dejó un retazo de combates y violencia, indivisible para el mandatario que se dedicó a ordenar el despliegue a discreción de soldados, mientras él iba a divertirse en la Feria de las Flores de Medellín, junto con sus amigotes, Federico alias ‘Fico’ Gutiérrez, alcalde de Medellín, y Andrés Julián Rendón, Gobernador de Antioquia.
Mientras la derecha más pura se refugiaba en el espectáculo de su capital paisa, bombardeos, combates, miedo y casi ningún resultado se dio en distintos departamentos del país, la mayoría territorios de la periferia nacional.
El 7 de agosto, día de la posesión presidencial, mientras el nuevo jefe de Estado atendía a la parafernalia religiosa y militar en Cali, se registraron en Colombia:
En la ciudad de Barranquilla, el senador Iván Cepeda Castro lideró un encuentro masivo que consolida la desobediencia civil pacífica que comienza este 7 de agosto de 2026, en razón de la posesión del nuevo gobierno de ultraderecha en Colombia.
Cepeda reconoció la labor del expresidente Gustavo Petro Urrego y afirmó que lo que termina es solo una primera fase del camino de las transformaciones, en las que fueron fundamentales los movimientos sociales y la ciudadanía que hizo posible esta fase de cambios históricos.
"No es un punto final; es una breve pausa que nos permite renovar fuerzas, reflexionar y renovar fuerzas y esperanza", dijo, y agregó que "nada habría sido posible sin la voluntad de un pueblo que creyó que Colombia podía y puede ser distinta".
Transformaciones necesarias
El senador Cepeda recordó que durante este cuatrienio se demostró que las transformaciones de fondo no solo son necesarias, sino que son posibles, con la reforma agraria que por fin logró "distribuir, de manera democrática, miles de hectáreas de tierra para dignificar la vida del campesinado y sembrar las bases de la paz duradera que requiere Colombia".
También dijo que las reformas son necesarias y viables para el beneficio de las poblaciones más excluidas, y que el gobierno progresista cerró demostrando que es posible respetar los derechos humanos, y que la mejor manera de rendir homenaje a la fuerza pública fue con garantías de derechos y no con alabanzas y discursos.
Una oposición responsable
Cepeda enfatizó que a partir de este día, la oposición será responsable, defensora de la democracia y de la soberanía nacional, en especial porque hay un sólido fundamento: quien se posesionará como mandatario, juró por encima de nuestra Constitución ser fiel a la constitución de los Estados Unidos.
Así mismo, señaló que no se permitirá un nuevo genocidio en Colombia, ante el riesgo de un gobierno que ha anunciado una "batalla cultural, que no es otra cosa que una cultura absolutista y totalitaria", para promover la misoginia, el racismo, la homofobia y la desigualdad.
"No vamos a ceder ante esa ambición que lleva a la muerte, no cederemos ante el autoritarismo y no cederemos ante un nuevo terrorismo de Estado", dijo el senador.
Ahora, según Cepeda, vendrá la consolidación de la nueva conciencia ciudadana, con "una oposición formidable, honesta, pacífica", que no descarta, si se ofrece, dialogar con el nuevo gobierno para lograr un acuerdo nacional.
Finalmente, indicó que se buscará triunfar en las elecciones regionales pues "somos el gobierno en construcción, que volverá a construir el camino de las transformaciones sociales, para que Colombia sea la patria justa y democrática que se merece nuestro gran pueblo".
En Soacha, ante miles de personas llorando por añorar su pasado, o por incertidumbre al futuro, el presidente Gustavo Petro se despidió de los colombianos en su último acto público como jefe de Estado. La intervención de Petro se dio durante la multitudinaria marcha en defensa de la Educación Pública gratuita.
Frente al dolor popular por verlo partir, Petro reconfortó al asegurar que no es la última intervención, sino la primera de muchas que se deberán por defender los derechos y avances sociales logrados por el Gobierno del Cambio, ante el avance grotesco y regresivo de la extrema derecha en el poder elitista del país.
Previo al discurso del presidente, el ministro de Educación, Daniel Rojas Medellín, visiblemente emocionado reforzó los datos y políticas realizadas en el Gobierno para permitir que toda la juventud colombiana tuviera acceso a la universidad gratuita en todos los rincones del país.
En un hecho histórico para las víctimas de Estado, el gobierno de Gustavo Petro cumplió con la desclasificación de archivos del extinto DAS, con la entrega de documentos a los familiares buscadores del desaparecido militante del Partido Comunista, Pedro Julio Movilla Galarcio, y el periodista Jaime Garzón.
Desde el año 1993, Pedro Movilla desapareció a manos del Estado, que lo convirtió en objetivo por su militancia política y buscó diluir su memoria, incluso en los archivos que su hijo y su esposa recuperaron de cajas abandonadas en una especia de neveras ubicadas en el Archivo General de la Nación.
"Nos pusimos un traje de astronauta para ingresar a una nevera, y nos llevaron a unas cajas llenas de cintas, etiquetas, y tal vez un poco abandonadas, porque muchas de esas cajas no habían sido abiertas en mucho tiempo. Hacía mucho frío", relató su hijo, José Antonio Movilla, quien desde el 13 de diciembre de 2023 se dio a la tarea, junto a su madre, Candelaria Vergara, de buscar hoja por hoja, documentos relacionados con la desaparición.
Hoy, pese a contar con el archivo, siguen buscando "varias agujas en un pajar", dijo José Antonio en el acto de entrega, pues aún buscan a su padre en cuatro lugares distintos, entre Bogotá y Bogotá.
Francisco Javier Flórez, director del Archivo General de la Nación, afirmó que la desclasificación de estos archivos, revelan el tipo de Estado que este gobierno ha intentado construir: "un Estado que cumple y honra los compromisos internacionales; que piensa en clave de reparación y en mirar cuál es el horror que las instituciones produjeron".
Según el director, un Estado reparador, que pone el énfasis en las víctimas, es fundamental para consolidar una cultura de paz, la cual no solo se crea desde lo simbólico, sino también desde una inversión en tecnología que aumentó seis veces más que en el gobierno inmediatamente anterior, de Iván Duque.
Por su parte, Jessica Hoyos, abogada del Coletivo José Alvear Restrepo, destacó que esta no fue solo una acción administrativa, sino una respuesta de verdad, justicia, reparación y no repetición para familias que llevan más 33 años buscando a sus familiares, víctimas de aparatos estatales que se dedicaron a perseguir a quienes ejercían una labor crítica u organizativa frente al poder.
La abogada agregó que cada documento puede aportar al esclarecimiento y a la lucha contra la impunidad, sobre todo en una época en la que la memoria se encuentra amenazada y en la que "la mentira circula con la misma facilidad que la evidencia".
Por su parte, el presidente Gustavo Petro, reiteró el compromiso de su gobierno con la paz, particularmente ahora, cuando hay anuncios de nueva fase de violencia contra la sociedad colombiana, por lo que instó a luchar por hacer de la verdad una herramienta de conocimiento público.
"Que esta desclasificación sea una invitación a la garantía de no repetición", dijo. "La verdad es el mecanismo para paralizar la violencia; el terror, es el mecanismo para que no se hable. Hay que intentar que la sociedad colombiana no se silencie, siempre hay que hablar, siempre hay que denunciar y la denuncia permite que la gente reclame su derecho a vivir".
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